El emprendimiento comienza en 2010 con la compra de 1000 ha y el aprovechamiento de unas 2 ha plantadas en 2013 con MB y CS. La primera vendimia fue en 2015 y en 2016 tenemos la primera añada de Amar y Vivir. El rendimiento actual es de unas 25000 botellas.
Matías elabora dos etiquetas, una de vinos varietales, Imagínate, y el tope de gama de la finca, Amar y Vivir, que tiene un paso de 15 meses por barricas de roble francés de 500 litros de primer uso (el 70% del vino) y de segundo uso (el 30% restante). De la línea Imagínate degustamos un Torrontés, un Sauvignon Blanc y un Malbec, todos 2018. De Amar y Vivir, probamos el Blend de Tintas y un Cabernet Sauvignon, los dos 2017. La degustación estuvo guiada por el mismo Matías.

El blend de Amar y Vivir tiene un 85% de MB y el resto de CS. De color rubí muy intenso, presenta una nariz compleja, con notas frutales y vegetales combinándose de la mejor manera, respetando el ADN de los vinos del NOA. En boca tiene un cuerpo bien marcado, con taninos presentes y elegantes y de final prolongado. El CS es un varietal 100%, de color rubí muy intenso, de una nariz donde predominan notas vegetales, como el morrón asado, y notas más sutiles que recuerdan a frutas rojas y negras en una segunda nariz. Es muy franco en boca, con taninos marcados pero no invasivos, y de un final prolongado.
Para terminar, probamos un MB de barrica, que formará la base del próximo blend de Amar y Vivir. Las barricas en este caso son de primer uso solamente. Presenta una nariz increible, que evoluciona de notas lácticas a vegetales y especiadas con el tiempo, y en boca resulta de una sedosidad elegante, de acidez media. Realmente una joyita que anticipa lo que se viene en el nuevo Amar y Vivir.
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